Preparar el huerto para la siembra

Labrando el huerto

El comienzo de la primavera es el momento ideal para comenzar a preparar el huerto de cara a la temporada de hortalizas. Uno de los primeros pasos a la hora de empezar con el trabajo en el huerto es acondicionarlo para la siembra. La preparación dependerá del tipo de sustrato en que nos encontremos.

Es conveniente dejarse asesorar por un especialista como Jardinería Casa Alta que pueda identificar las necesidades y carencias de nuestro terreno para poder complementar los suelos y elegir los cultivos y variedades que mejor se adaptan nuestro terreno.

Una vez se han determinado las necesidades del terreno se debe proceder a marcar el perímetro del huerto y labrar la tierra, bien con un sacho o azada o con un motocultor. Una vez arado conviene uniformizar un poco el terreno con el rastrillo, allanar ligeramente y sobre todo deshacer los terrones que hayan quedado. Actualmente no se recomienda arar el terreno a una profundidad superior a los 30cm, ya que sino se remueve demasiado la tierra mezclando las diferentes capas y estratos naturales del suelo, y con ello perjudicamos a la microflora interrumpiendo el ciclo de descomposición de la materia. Este tipo de arado necesita menor aporte de nutrientes y favorecerá el trabajo de lombrices y demás fertilizantes naturales de huerto. Durante el proceso de arado los palos y piedras grandes deben ser retirados fuera el huerto ya que son un obstáculo para el desarrollo de las plantas.

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Una  vez labrado, se procede a abonar la tierra. Si se trata de un terreno virgen que no ha tenido cultivos anteriormente es menos necesario, pero siempre es recomendable un poco de compost o estiércol, lo que además de nutrir la tierra la vuelve más permeable y esponjosa. El abono se extiende por la superficie y se deja que se asiente para remover posteriormente con el resto de la tierra. En este caso se hace muy necesario el asesoramiento por parte de un experto que nos oriente acerca de qué productos, cantidades y aplicaciones son los más adecuados para nuestro huerto en función de las necesidades y los cultivos que queramos crecer en él.

Por último se hacen los bancales, un sistema de trabajo del huerto muy apropiado para pequeños huertos familiares. Para ello se divide la tierra en espacios de metro y medio de ancho con el largo que se desee y se separan estos espacios con un camino. Una vez arados, los bancales se pisan nunca con lo que se evita que el suelo se apelotone y no requieren arados múltiples; de ahí que se recomiende una anchura máxima de metro y medio que permita llevar a cabo todos los trabajos desde fuera del bancal labrado. A día de hoy la mayoría de los bancales se realizan a ras de suelo en lugar de en altura como se solía realizar antaño.

A partir de este punto el huerto está preparado para la siembra. Como siempre, para cualquier duda o sugerencia no duden en contactar con nosotros.